¡HUELE A NAVIDAD!
¡HUELE A NAVIDAD!

¡HUELE A NAVIDAD!

Desde el 1ro de noviembre los comercios oficialmente comienzan en la euforia de la época navideña. Se ven cambios de mercadeo con sus grandes propagandas y los adornos de navidad son las piezas de mayor demanda del mercado, por lo cual he concluido “¡huele a navidad!”. Huele a navidad porque en nuestra tradición cultural la navidad comienza el día de acción de gracias luego de ver la famosa parada de carrozas y de bandas escolares y universitarias de los Estados Unidos de América en New York City.

La tradición cristiana celebra en la época de la natividad el nacimiento (simbólico) del niño Jesús. Expongo que es simbólico, porque Jesús no nació un 25 de diciembre, no se conoce el mes ni día, hay teorías, pero sí, siguen siendo teorías. El punto focal de esta época según la tradición es la celebración del nacimiento del salvador del mundo, Jesús.

Desde las Escrituras Hebreas (el Antiguo Testamento) hay nacimientos que apuntan al de Jesús, nacimientos con gran relevancia teológica y significativa para el pueblo. El nacimiento de Isaac (Génesis 18:9-15), del fortachón Sansón (Jueces 13), del juez Samuel (1 Samuel 1) y Juan el Bautista (Lucas 1:5-25), se destacan por el hecho de que la madre era estéril o estaba fuera de la etapa para concebir. ¡El nacimiento de Moisés (Éxodo 2:1-10)! Lo considero milagroso porque fue concebido en una época de peligros a los niños hebreos, sin embargo la intervención milagrosa de Dios lo preservó con vida. Estos pasajes ponen en manifiesto la acción milagrosa y extraordinaria del poder divino que es capaz de transformar circunstancias adversas en manifestaciones de estabilidad y seguridad.

El relato del nacimiento de Jesús apunta hacia la misma intención teológica, desde el comienzo de las narraciones se enfatiza la manifestación de la voluntad divina que es capaz de superar los diversos problemas que enfrenta el nacimiento de Jesús. Según Mateo 1:18, el primer problema era biológico; María no vivía con José. Otro problema era uno socio-político; el rey Herodes había mandado a matar a los niños judíos, según Mateo 2:16-18. ¡Vemos claramente la manifestación divina de llevar a cabo un plan redentor!

El enfoque de estas líneas es poner en perspectiva que ante la festividad de la época navideña, debemos tener en mente, nuestro Salvador nació por medio de una intervención divina, de la misma forma que nuestras promesas nacerán. ¡Celebra en esta época el nacimiento de las promesas de Dios que serán concebidas en tu vida! No importa si lo que has intentado no ha tenido frutos o te han diagnosticado esterilidad física o espiritual, no importa si quieren matar tus proyectos de vida por la edad o por “reyes” que tienen poder sobre ti, ¡hay un Dios que en situaciones adversas manifiesta su poder a favor de su promesa! El olor a navidad me invita a comenzar a oler el cumplimiento de la promesa en mi vida.

Autor: Peter Rivera Jr.

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