LA CABALGADURA DE LA VERDAD
LA CABALGADURA DE LA VERDAD

LA CABALGADURA DE LA VERDAD

Uno de los títulos más gloriosos del Señor Jesucristo es el de Rey. Recordamos que cuando se le anunció a María que quedaría encinta, el ángel Gabriel le dijo acerca del niño: … el Señor Dios le dará el trono de David su padre y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin(Lc 1:32,33).Así que, tiene el trono otorgado, tiene el trono firme que prometió Dios a David (1 R 9:5), tiene autoridad sobre la casa patriarcal de Israel y tiene un reino trascendente al tiempo.  A través de todo el Antiguo Testamento sobresalen profecías preciosas concernientes al reino de Cristo. Por ejemplo, Balaam profetizó que saldría ESTRELLA de Jacob y se levantaría un cetro de Israel (Nm 24:17). Isaías vio a Cristo como aquel que tiene el principado sobre su hombroy quien es Príncipe de paz, que dominaría en lo dilatado de su imperio (Isa 9:6,7). Pero, especialmente, el himnario de Israel (el libro de los Salmos), desborda en alusiones al reino del Señor. Uno de los salmos más apreciados al respecto es el 45. En él se canta directamente al rey, se ponen al relieve sus virtudes y se dan a conocer las maneras como mantiene su avance triunfal.

Cuando estamos frente a este cántico inspirado nos parece ver al Rey, describe como el más hermoso de los hijos de los hombres(v. 2). Se trata de una alusión a la vida inmaculada de nuestro Señor. Él es absolutamente santo (Mr 1:24; Lc 1:35). Nunca hizo maldad ni hubo engaño en su boca(Isa 53:9). Su pureza es la hermosura incomparable que describe la Palabra aquí. También el Rey goza de un derramamiento de gracia que le fue dado en sus labios. Jesús es lleno de gracia y de verdad (Jn 1:14). En su trato con quienes merecían el castigo de Dios, él les habló palabras de gracia, tal como las que le dijo a la mujer sorprendida en su pecado: Ni yo te condeno…Después le habló aquella palabra de verdad y de justicia:vete y no peques más(Jn 8:10,11). Igualmente, el salmista dice del rey que, debido a esa gracia derramada en sus labios, Dios lo ha bendecido para siempre. La vinculación entre el hablar gracia y el ser bendecido, es innegable aquí. Dios le dijo a Abraham, te bendeciré, e inmediatamente le advirtió: y serás bendición(Gn 12:2).Aquella promesa dada al anciano de Ur, era una alusión directa a su simiente, a Cristo. La gracia y la bendición que brotaron de Cristo fueron de tales dimensiones, que Pedro advirtió no haber ninguno otro a quien ir que tuviese palabras de vida eterna (Jn 6:68). Cristo es fuente eterna de toda bendición, de tal modo que Dios nos bendijo en él con toda bendición en los lugares celestiales (Ef 1:3).

El canto también describe a Cristo como el valiente que tiene su espada ceñida, y ello es parte de su gloria y majestad. Cristo tiene un reino glorioso, pero odiado por muchos. Cuando su vida singular se hizo visible en su pueblo, la oposición de Satanás se hizo patente. Este odio se vio en Herodes (Mt 2:16), en los doctores de la ley, en los escribas y fariseos (Lc 5:17-21), en Anás y Caifás (Jn 18:13; Hch 4:5-7), en Judas Iscariote (Lc 22:3), en la turba rabiosa que le acompañó al Getsemaní (Jn 18:3), en la multitud que clamaba ante Pilato, crucifícale, crucifícale(Lc 23:21)en Pilato mismo (Jn 19:4). Así, por dos mil años, el reino de Cristo ha tenido miles de mártires y de millones que caminamos con el calcañar herido a causa de la incisión de la serpiente antigua (Ver Gn 3:15). Y cuando el Rey de reyes venga a reinar mil años, tendrá que hacerlo cual valiente inconmovible, con una espadaceñida, con vara de hierro(Ap 19:15). Sólo el milagro de la regeneración puede cambiar el corazón endurecido de los hombres. Pero en su reino de mil años, Cristo no vendrá como Cordero, sino como Rey glorioso.

Ahora, al mirar el versículo 4 del Salmo 45, vemos al rey cabalgarsobre palabra de verdad, de humildad y de justicia. Cuando el salmista ve al rey cabalgando, con ello quiere expresar que su avance es indetenible. Pero ahora no se trata de verlo montado en un caballo blanco (Ap 19:11), sino en el cabalgar de la Palabra. Para el Rey de gloria, la palabra es un instrumento de un precio que nosotros no podemos describir suficientemente. Pero bastaría recordar que el Universo entero fue hecho por la Palabra de Dios (He 11:3). Y que esa palabra sustenta todas las cosas (He 1:3). Cristo habla la verdad, porque él es la Verdad (Jn 14:6 b). Es la palabra de verdad la que ha hecho sólida la iglesia de Cristo, porque a ella se le dio la identidad de ser columna y baluarte de la verdad(1 Ti 3:15). El apóstol Pedro dijo que el que quiere amar la vida y ver días buenos, debe refrenar su lengua del mal y sus labios no hablen engaño (1 P 3:10). Hay una autoridad sin igual que viene de la verdad. De hecho, nada podemos contra la verdad, sino por la verdad(2 Co 13:8).

El salmista asocia la palabra de verdad del Rey, con su palabra de humildad y de justicia. Por ello sabemos que la verdad nunca debe ser dicha con arrogancia, con altanería. La verdad ni siquiera necesita siempre altilocuencia. La verdad tiene tanta autoridad, que puede ser dicha con humildad. Su poder no consiste en los gritos con que se exprese, sino en la unción que Dios mismo ha depositado en ella. La verdad es también justa en sí misma, por eso el salmista ve que, de la boca del Rey, salen palabras verdaderas, humildes y justas. La verdad no contiene ni un solo ápice de acepción de personas, no consiente la perversidad del impío, ni deja de reconocer la piedad del justo. ¡Qué lindo es cabalgar sobre una palabra así! Ese es el glorioso avance del bendito Rey Jesús.

En un mundo como el que nos ha tocado vivir, la iglesia no puede dejar de predicar la verdad que está en Jesús (Ef 4:21). La iglesia avanza hacia delante cuando cabalga sobre la palabra de verdad. La iglesia cumple sus metas cuando Cristo crucificado es su mensaje y cuando la Biblia se convierte en la fuente suprema de su enseñanza. No podemos jugar a un cristianismo sobrenatural donde la palabra de verdad no es considerada en su forma humilde y justa. Aunque a nuestro derredor se escuche el murmullo de otros métodos de cabalgar en la fe, todavía el centro del reino de Dios está en Jesús, está en la verdad. De todas las herramientas del reino, la verdad es única en cuanto al valor que tiene para hacer avanzar victoriosamente al discípulo de Cristo. El Maestro les dijo a los nuevos creyentes que si permanecían en su Palabra serían verdaderamente sus discípulos y conocerían la vedad, y la verdad les haría libres (Jn 8:31,32).

Amados, dejemos que el sabio inspirado nos recuerde esta recomendación: compra la verdad y no la vendas… (Prov 23:23). Hay tesoros que deben quedarse con nosotros para siempre y la verdad es uno de los más valiosos. Si cabalgamos en esa verdad, la diestra del Señor nos enseñará cosas maravillosas (Sal 45:4 c). Ahora vemos por espejo oscuramente y conocemos solo en parte, pero cuando venga lo perfecto, lo que es en parte se acabará. Allá en gloria, conoceremos como fuimos conocidos y disfrutaremos la realidad que la verdad nos hizo cabalgar hasta la casa del Padre, a las moradas eternas (Ver 1 Corintios 13:9-12).

Con verdad, humildad y justicia, les invito a continuar en el cabalgar sano de la fe junto a nuestro victoriosos Rey.

En él,

Vuestro servidor,

Pst. Eliseo Rodríguez.
www.iglesiamontedesion.org
www.christianzionuniversity.org

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