Carta abierta a la iglesia
Carta abierta a la iglesia

Carta abierta a la iglesia

Para ti, iglesia querida;

Las fuentes literarias antiguas nos brindan información para hacer una evaluación del entorno social de Jesús. En los principios de la era cristiana, en específico dentro del marco del desarrollo del ministerio de Jesús las desigualdades eran explícitas. Los diversos grupos sociales, específicamente en las ciudades que estaba aledaño de Galilea y Judea revelan las grandes injusticias sociales y los fuertes desafíos económicos, esto era parte de las realidades cotidianas de la población.

Las grandes construcciones del rey Herodes; sus lujosos palacios manifiestan la avaricia del reinado. Por otro lado se descubre una pobreza extrema entre los sectores del campesinado y sus ciudades. Las familias y allegados del rey Herodes tenían acceso al poder económico y a las estructuras políticas del país, sin embargo afuera del palacio en el entorno social, revelaba una abundancia de méndigos.

Las familias adineradas y los sectores de poder, que era la minúscula parte de la sociedad, tenían grandes recursos económicos, sirvientes y hasta esclavos, mientras que los sectores marginados, quienes eran oprimidos diariamente debían luchar por satisfacer las necesidades básicas de la vida. Las personas con dificultades socioeconómicas, de salud física y mental, no le quedaba de otra que dedicarse a mendigar en las entradas del Templo o en las puertas de las ciudades. El ambiente laboral y social generaban méndigos, se veían deambulando en las ciudades. Los jornaleros o la clase trabajadora, su paga era por horas o por tareas, vivían en una incertidumbre y preocupación en torno si tendrían trabajo al próximo día. ¡El pan del día era la incertidumbre!

Dentro de este marco social y político, el negro de Galilea se desarrolló. Vivió en una sociedad de contrastes, marginaciones, opresiones, pobreza, enfermedad y cautiverio. Su discurso era un totalmente político y social, con un factor importante; un discurso altamente espiritual. Sus diálogos, parábolas, predicaciones, acciones y milagros iban en contra de las desigualdades imperiales.

La Palestina que Jesús vivió estaba en una franca decadencia moral, donde ponía en manifiesto la desorientación espiritual; desesperanza emocional, inestabilidad social y opresión política.

En medio de tanto dolor e incertidumbre, se levantó un nazareno que estableció un reino, no fue manifiesto en estructuras imperiales ni conquistas geográficas, sino en el establecimiento de Su santidad que era manifiesto en amor, compasión y justicia.

En efecto, la iglesia del siglo 21 vive bajo una sociedad donde las mismas características del entorno del Jesús histórico son similares. Urge una voz de autoridad para el establecimiento del reino bíblico. Tal parece que las estructuras políticas del rey Herodes se ha adentrado al sistema eclesial, donde vemos los ministros y sus favoritos disfrutar de una vida abundante a nivel económico, mientras el pueblo que dirige vive en condiciones catastróficas viviendo con la esperanza de ser “bendecidos” como lo son sus pastores y líderes.

Por otro lado, el mundo político es uno totalmente corrupto. Un pueblo viviendo amparados bajo los discursos políticos cada cuatrienio mientras se enriquece más la clase política y el resto de la sociedad es oprimido por la clase alta y su sistema político.

No pretendo agradar a nadie, simplemente soy bíblico. Asumo la actitud del sacerdote católico Salvador Freixedo; “¡Mi Iglesia duerme!”. Somos fanáticos sacando demonios de individuos, pero carecemos de sacarlos en los sistemas eclesiales y políticos de hoy. Hace falta hombres y mujeres dispuestos a ser marginados como Jesús, desaprobados por el pensamiento religioso, pero aprobado por la voluntad de Dios. Vivo esperanzado de una generación de niños y jóvenes que emerjan con esta actitud.

Culmino con una de las declaraciones más hermosas del profeta Isaías que el negro de Galilea leyó frente a los más religiosos; «El Espíritu del SEÑOR está sobre mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad, y que ha llegado el tiempo del favor del SEÑOR ».

‭Lucas‬ ‭4:18-19‬ ‭NTV‬

Mi nombre es Peter E. Rivera-Fuentes (Jr.), tengo 24 años de edad, llevo toda mi vida en la iglesia del Señor, no aguanto más mercaderes del templo profetizando y predicando de un dios que no es bíblico.

 

Por: Peter Rivera Jr.

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