¿DE DÓNDE ERAN LOS CARROS?
¿DE DÓNDE ERAN LOS CARROS?

¿DE DÓNDE ERAN LOS CARROS?

Fue un acontecimiento maravilloso el traslado de Elías al cielo frente a los ojos de Eliseo. La historia se narra en 2 Reyes 2:1-14. Después que el Señor reveló a Elías que lo llevaría con él, tal revelación trascendió a los hijos de los profetas que estaban en Betel (v. 3) y en Jericó (v. 5). Aun Eliseo lo sabía. Por tanto, decidió no separarse de Elías ni un instante en aquel último día del profeta sobre la tierra (v. 2, 4, 6). Ante la insistencia de Eliseo, el profeta le preguntó qué quería que hiciera por él antes que fuera quitado. La respuesta de Eliseo fue rogarle que una doble porción de su espíritu viniese sobre él (v. 9). Eliseo no estaba pidiendo una doble porción del Espíritu Santo, pues Dios no da el Espíritu por medida (Jn 3:34). Pero sí estaba pidiendo una doble dote del fervor que tenía Elías, de la vida de fe del profeta. Sabemos que esta petición sería respondida si Eliseo podía ver el momento mismo cuando Elías fuera quitado de la tierra (v. 10). Por tanto, lo siguió hasta que aconteció la ascensión milagrosa del profeta. Les invito a mirar algunos aspectos importantes de este hecho singular:

Primero, una evidencia tangible de que Eliseo recibió una doble porción del espíritu de Elías es que este último fue llevado al cielo después de haber hecho siete milagros portentosos. Pero la historia referida en la Biblia acerca de Eliseo relata que éste completó catorce, o sea, el doble de Elías. Realmente Eliseo murió habiendo hecho sólo 13 milagros. Así que, le faltaba uno para completar la doble dote que había pedido. Pero después de muerto, unos estaban sepultando a un hombre y al ver una banda armada arrojaron el cadáver en el sepulcro de Eliseo. Y cuando el difunto tocó los huesos de Eliseo, revivió y se levantó sobre sus pies (2 Reyes 13:21). Así se completó en forma absoluta la evidencia de la doble porción recibida.

En segundo lugar, nos llama la atención aquel carro de fuego a que el pasaje hace referencia: Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino.Viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Obsérvese que la función de aquel carro no fue llevar al cielo a Elías. Por el contrario, la Biblia es clara al decirnos que Elías subió al cielo en un torbellino. Aquel carro no era una carroza celestial que vino, acaso, a la captura de Elías. Todo parece indicar que era un carro del ejército de Dios asignado al profeta durante su vida ministerial.

Para entender mejor esta verdad, oigamos la elocuente declaración de Eliseo al ver aquel carro de fuego y sus caballos ardientes. Él no dijo que era un carro que se fue al cielo con el profeta, sino: … carro de Israel y su gente de a caballo.¿Por qué dijo Eliseo, carro de Israel?Porque aquello era el arsenal angelical que Dios había asignado a quienes mantenían en alto su Nombre en medio de un oscuro paganismo antagónico y cruel que invadía a Israel. Aquel carrofue el primero que quedó con Eliseo en Israel para el desarrollo de un ministerio ¡tan desafiante y glorioso!

Tercero, la doble porción pedida por Eliseo se evidenció también con la multiplicación de los carros de fuego a su favor. Años después, cuando Eliseo enfrentó la persecución del rey de Siria, este último envió a Dotan gente de a caballo y carros y un gran ejército que sitió la ciudad para capturarlo. Ante el temor del criado al ver la ciudad totalmente sitiada por aquella multitud armada, Eliseo le dijo: No tengas temor, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Cuando Eliseo oró y Dios abrió los ojos del criado, este pudo observar que el monte estaba lleno degente de acaballo y de carros de fuegoalrededor de Eliseo. Ya no era un carro tirado por caballos de fuego, sino que el criado pudo ver carros de fuego. Eran las huestes que el mismo Dios había asignado a su ministro para apoyarle y guardarle, y defender, bajo su cobertura, a la nación a la cual servía con amor (Ver 2 Reyes 6:8-17).

Cuarto, no es extraño en la Biblia encontrar a “soldados angelicales” protegiendo a los siervos de Dios y sus comarcas. Recordemos en este sentido que, cuando Jacob huía de su hermano Esaú, tuvo una revelación de noche en Betel, y vio que por la escalera que unía la tierra y el cielo, ángeles de Dios subían y descendían (Gn 28:12)Este orden da a entender que aquellos ángeles estaban con Jacob, eran campamento a su alrededor y, desde allí, subían a Dios y volvían a descender para continuar aquí la asignación protectora respecto al patriarca. Más de veinte años después, cuando regresaba a encontrarse con Esaú, le salieron al encuentro ángeles de Dios y Jacob dijo, campamento de Dios es este(32:1,2).

Quinto, podemos encontrar en el Nuevo Testamento el mismo respaldo de Dios para sus siervos. Cristo le dijo a Pedro frente a la batalla ante las huestes del mal en Getsemaní que, si oraba a su Padre, él le podía enviar más de doce legiones de ángeles. Una legión estaba formada por seis mil soldados. Así que, doce legiones significaban unos setenta y dos mil ángeles. Cristo dijo que podría recibir más que eso, si lo pedía a Dios (Mt 26:53). Para nosotros, el respaldo más importante que tenemos está aquí: Cuando el Señor murió por nuestros pecados en la cruz, resucitó y, antes de ascender, dijo a sus discípulos: He aquí yo estoy con vosotros, todos los días y hasta el fin del mundo (Mt 28: 20).

Él nos ha enviado a servirle como corderos en medio de lobos (Lc 10:3). La serpiente antigua todavía está lista para engañar y el diablo sigue siendo el adversario cruel (2 Co 11:3; 1 P 5:8). Pero la comisión del Maestro trae consigo todo el respaldo que necesitamos para hacer su obra sin que nada nos pueda dañar (Lc 10:19). El Señor ha enviado a sus ángeles como servidores a nuestro favor (He 1:14). Por eso, Pablo, en medio de una tormenta, pudo decir: … porque esta noche ha estado conmigo el ángel de Dios de quien soy y a quien sirvo, diciéndome, Pablo, no temas… (Hch 27:23,24). Él nos ha colocado en este mundo como un desafío anticipadamente ganado, pues, si Dios es por nosotros, quién contra nosotros(Ro 8:31).

Amados, todavía hoy, un hombre de Dios haciendo exactamente lo que el Señor le mandó a hacer, en el tiempo que se le ordenó ir y en el lugar exacto donde el Espíritu Santo lo colocó, no sólo está protegido sobrenaturalmente, sino que es una bendición para la protección de su propia nación. Se trata de aquellos que no venden sus principios ni intercambian la unción recibida por vanaglorias mundanas. Si lo supieran las autoridades, los llamarían para pedirles oración y que soliciten del cielo la protección necesaria. Si cumplimos nuestra misión de interceder con fervor, el enemigo no podrá prevalecer en nuestros medios, porque los carros de Dios están blindados contra todo ataque del maligno y la caballería asignada a los siervos del Señor está cabalgada por ángeles poderosos.

… de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre(He 13:6).

Con una voz de ánimo para los ministros de Cristo,

Soy vuestro colaborador,

Pst. Eliseo Rodríguez

www.iglesiamontedesion.org

www.christianzionuniversity.org

www.quedicelabiblia.tv

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