La tarea del fundidor

“Quita las escorias de la plata y saldrá alhaja al fundidor” (Proverbios 25.4)

Tenía unos 10 años cuando asistí con mi madre a una iglesia presbiteriana en Capital. En la plataforma había una mesa y, luego de leer el pasaje bíblico en Proverbios 25.4: “Quita las escorias de la plata, y saldrá alhaja al fundidor”, el hno.

Orville Swindoll, semi sentado sobre el borde de la mesa, comenzó a explicar cómo el fundidor logra que la plata en bruto sacada de entre las piedras y la tierra llegue a transformarse en una alhaja. Dijo que esto toma mucho tiempo… y paciencia.

Cada vez que de la plata derretida por el fuego del horno surge a la superficie del recipiente de hierro la impureza de la escoria, él la quita con un inmenso cucharón. Y espera, espera; porque al tiempo vuelve a aparecer en la superficie más y más escoria. Cuando ya no aparece más escoria y él, asomándose al recipiente puede ver su rostro, entonces sabe que de la plata ahora ha salido una alhaja. Han pasado casi cincuenta años, y nunca me he olvidado de este mensaje dado con la unción del Espíritu Santo.

Y ha marcado mi vida. Estamos llenos de impurezas y el horno de fuego de las pruebas es el medio que Dios utiliza para purificarnos. “Se sentará para afinar y limpiar la plata” (Malaquías 3.3). Hasta que Su Rostro se vea reflejado en nuestras vidas.

Marcos Andrés Nehoda – Pastor – Argentina

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