¿MI PAREJA O MI VERDUGO?

La importancia del perdón en el matrimonio

Si preguntásemos a una pareja que se ha divorciado porque se llegó hasta esta decisión, probablemente la respuesta sea: “no nos pudimos entender”, “no funciono la relación” o sencillamente “nunca nos pudimos comunicar”. La comunicación en cualquier tipo de relación divina o humana, es la base fundamental para llevar a cabo una vida plena, sin embargo para llevar un matrimonio debemos adicionarle un ingrediente: el perdón.

¿Cuantas veces durante el tiempo de nuestro matrimonio, hemos pensado que nuestra pareja es un verdugo?, tal vez demasiadas, tal vez ya no lo vemos como nuestro esposo(a) y creemos que no hay retorno y que definitivamente ya no tenemos nada que hacer. ¿Pero esto es verdad?
Ahora bien, ¿cuándo lastimamos a nuestro cónyuge estamos pecando? Lea Efesios 5: 25-33.

Entonces, cuando insulto a mi pareja, cuando la agredo física o emocionalmente, cuando hablo mal de él (ella), cuando lo hago quedar en ridículo delante de familiares o amigos, entre otras situaciones; ¿estoy pecando?, hagan la reflexión ante estas situaciones. ¿Estamos amando a nuestra pareja como Cristo ama la iglesia?

Pero, ¿Qué es el pecado?
Pecar significa errar al blanco. Gracias a Dios, en Jesucristo tenemos el redentor, porque él mismo perdona nuestros pecados, cuando existe un arrepentimiento genuino. Y si Él, quien murió por nosotros sin haber cometido pecado nos perdona, ¿cuánto más nosotros debemos perdonar?
Nuestro cónyuge, nuestra compañía, nuestra carne; es a la persona que posiblemente más debemos perdonar cotidianamente pues convivimos con él (ella) y vemos a diario una explosión de virtudes y defectos que muchas veces nos pueden molestar, que hieren; Por eso el sacrificio de la cruz es el mayor acto de amor expresado y es el lugar al que debemos ir para que Dios nos perdone y nos de la capacidad de amar y perdonar.

¿Sabemos que es el perdón?
Las palabras hebreas para perdón son nâsâ y sâlaj que significan de forma literal quitar la culpa, dejar libre. ¿Pero que trae consigo y que no esta decisión?
Definitivamente el perdón hace libre el alma de las personas de una serie de sentimientos negativos como la venganza, tristeza, humillación, la ansiedad, la depresión, entre otras y adicionalmente beneficia enormemente la salud del que toma la decisión de perdonar esto ha sido comprobado en diferentes estudios seculares. Cuando no perdonamos es como si una carga muy grande se posara sobre nuestras espaldas y que no podemos quitar, a menos que tomemos la decisión. ¿Quién quiere vivir con tal carga?…

Entonces, ¿Por qué no perdonamos?
A menudo pensamos que para poder perdonar debemos esperar a que el que ofendió se arrepienta y dé el primer paso, sin embargo el tiempo entre la ofensa y la reconciliación puede ser tan largo que nunca se dé y entonces ¿cuánto tiempo vamos a llevar esa carga?

Perdonar no se lleva el dolor de la ofensa y no olvida, esto dentro de nuestra naturaleza humana, por lo tanto esa tarea le queda al que perdona…buscar la sanidad de su corazón, recordemos que Jesús sufrió nuestros dolores, en pareja se debe restaurar la confianza y seguir adelante, recordando posiblemente la ofensa pero ya sin dolor. A la luz de esto perdonar resulta más fácil cuando vemos que alguien hizo algo más grande por mí, Jesús en la cruz.

Milena Constanza Varón Roncancio y Jaime Alberto Garzón Barrios
Ingenieros Catastrales y Geodestas

Bogotá-Colombia

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