La escalofriante historia de Gianna, a la que querían quemar viva con siete meses
La escalofriante historia de Gianna, a la que querían quemar viva con siete meses

La escalofriante historia de Gianna, a la que querían quemar viva con siete meses

  • A todos los lugares donde va, Gianna dice: «Estoy feliz de estar viva. El doctor trató de matarme, pero Dios tenía un plan para mí y guardó mi vida».
  • Siempre recuerda que ha perdonado a su madre. Así es la conmovedora historia de la mujer que sobrevivió a su propio aborto.

    La historia de Gianna Jessen es la imagen de la lucha por vivir. La vida es un regalo y esta mujer es el mejor ejemplo.

    Corría el año 1977. Tina, una mujer de 17 años, embarazada de siete meses y medio, acudió a una sucursal de una clínica abortista llamada Planned Parenthood, en el condado de Los Ángeles, donde le recomendaron abortar. La mujer accedió. Por aquél entonces, el método utilizado para hacerlo era utilizar una solución salina que se inyecta al bebé. Este método quema al no nato por dentro y por fuera, y hace que en las siguientes 24 horas nazca muerto.

    Cuando la mujer comenzó el parto, una de las enfermeras se dio cuenta de que el bebé había sobrevivido. En lugar de terminar con la vida de la niña por otros métodos, decidió llamar a una ambulancia, salvando así la vida de la recién nacida. A consecuencia de la solución salina, los médicos creyeron que no sobreviviría, pero lo hizo. Más tarde diagnosticaron a este bebé una parálisis cerebral: decían que no podría soportar siquiera el peso de su cabeza y que nunca podría andar.

    Esta niña no solo sobrevivió, sino que también puede andar y sostener su cabeza. Tiene una parálisis cerebral, pero eso no le ha impedido tener una vida emocionante ni contar su historia personal. Gianna Jessen, nació el 6 de abril de 1977 a pesar de todo. Y su testimonio es impresionante.

    Un perdón de corazón

    Tina lamentaba haberse practicado el aborto y quería criar a Gianna, pero le quitaron la niña. El aborto dejó a Gianna con parálisis cerebral y conforme crecía, fue necesario practicarle varias operaciones dolorosas y costosas en sus piernas. Su madre adoptiva trabajó incansablemente con Gianna, ejercitando sus piernas para que tuviera la fuerza para gatear. Más tarde tuvo que usar soportes de metal.

    Mientras tanto, Tina oraba para que una familia cristiana adoptase a Gianna. La madre adoptiva de Gianna tenía una hija casada de nombre Diana, quien había entregado su vida a Cristo cuando era una joven madre. Cuando Diana vio a Gianna por primera vez, la niña estaba apoyada en medio de dos almohadas porque estaba demasiado débil para sentarse sola. Diana de inmediato se enamoró de la bebé. Ella y su esposo iniciaron los trámites de adopción, y cuando los llamaron para entregarles su nueva hija de tres años y medio, Gianna caminó por primera vez, directo hacia los brazos de ellos.

    Desde entonces Gianna fue una niña pequeña, frágil y rubia, que le encantaba cantar. Cantaba en la ducha usando una barra de jabón como micrófono. Cuando tenía cuatro años cantaba enfrente de toda la iglesia. Sus ojos brillaban y no experimentaba ni ápice de timidez. Gianna creció soñando con el día cuando pudiera cantar en otros lugares, cada noche. Cuando era una adolescente su sueño se hizo realidad. Las iglesias y los grupos en favor de la vida alrededor del mundo, se enteraron de la niña que había sobrevivido a un aborto provocado por su madre. La invitaron para que hablara y cantara en tantos lugares, ¡que no pudo aceptar todas las invitaciones! Diana le daba clases en la casa mientras viajaba alrededor del país.

    A todos los lugares donde va, Gianna dice: «Estoy feliz de estar viva. El doctor trató de matarme, pero Dios tenía un plan para mí y guardó mi vida. He perdonado a mi madre, era joven, no sabía lo que estaba haciendo».

    Cuando otras mujeres que también han tenido abortos, escuchan a Gianna hablar, a menudo las hace llorar. Se le acercan y le dicen: «Si tú perdonaste a tu madre, tal vez mi bebé también me perdone».Gianna les asegura: «Si admiten que lo que hicieron fue malo, Dios también las perdonará. La Biblia lo promete».

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