La radiación a bajos niveles también provoca cáncer
La radiación a bajos niveles también provoca cáncer

La radiación a bajos niveles también provoca cáncer

La mayoría de lo que sabemos sobre el riesgo de cáncer asociado a los efectos de la radiación ionizante se ha obtenido a través de estudios que analizaban el altísimo nivel de radiación tras los bombardeos en Hiroshima y Nagasaki. Sin embargo, hasta hoy, no se conocía con exactitud cuáles eran los efectos de esta misma radiación a bajos niveles.

Ahora, una importante revisión de esta materia que publica elBritish Medical Journal ha venido a resolver esta incógnita, concluyendo que los riesgos de cáncer asociados para los trabajadores de la industria nuclear también existen incluso estando sometidos a bajos niveles de radiación.

El análisis, que ha estudiado a 308.297 trabajadores de este sector y los ha seguido durante una media de 27 años, concluye que, efectivamente, hay una linealidad entre la exposición, también a bajas dosis, y el riesgo de cáncer. Es decir, que la progresión del riesgo es la misma a dosis altas que bajas, y que por cada unidad de radiación aumenta el porcentaje de riesgo de mortalidad por cáncer.

Tras controlar la exposición a la radiación de estos trabajadores de Francia, Reino Unido y Estados Unidos, los investigadores apuntan que la tasa estimada de mortalidad por cáncer (excluyendo la leucemia, por tener diferentes características) aumenta un 48% por cada gray (Gy), que es la dosis absorbida de radiaciones ionizantes.

No obstante, la media de radiación absorbida por los participantes en el estudio -la mayoría hombres, es muchísimo menor: cuatro miligrays. Antonio Llombart, portavoz de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y jefe de servicio de Oncología del Hospital Arnau de Vilanova de Valencia, explica a este periódico que, en realidad, una radiación absorbida de un Gy sería un caso extremo: «Eso sería una señal de alarma brutal, una intoxicación».

El riesgo es pequeño

Llombart, quien considera que éste es el estudio «más importante que se ha hecho hasta la fecha», explica que el trabajo confirma que «en personas con exposición crónica a bajos niveles de radiación, hay un aumento del riesgo de cáncer». En cualquier caso, dicho aumento, explica este oncólogo, «es pequeño globalmente, pero significativo».

Por su parte, Carles Muñoz, jefe de sección radiológica del ICO Girona y del Hospital Universitario Girona Doctor Josep Trueta, considera que el análisis «viene a confirmar una serie de asunciones que siempre se han tomado en protección radiológica, pero sobre las que había alguna incertidumbre, sobre todo a niveles bajos».

Uno de los puntos fuertes del estudio es que, aunque ha tenido en cuenta todos los cánceres, se centra particularmente en el colon, ya que es justamente en esta parte del cuerpo donde se ha comprobado la cantidad de radiación absorbida. Llombart cree que ésta es una de las fortalezas de este trabajo, ya que en el cáncer de colon «no hay un factor de riesgo completamente establecido», como sí ocurre por ejemplo en el de pulmón, donde el tabaco podría influir más que la propia radiación en la enfermedad del trabajador.

No se han encontrado diferencias entre países

Muñoz añade otro punto a favor en la investigación, y es que «no se han encontrado diferencias significativas entre los países estudiados, lo que te da la seguridad de que no se ha introducido ningún sesgo sistemático«.

Durante el tiempo de seguimiento, de varias décadas, se produjeron en los trabajadores de esta industria 19.064 muertes por cáncer, de las cuales 209 se atribuyen a la radiación ionizante. Para Llombart, esta cantidad «no es extremadamente preocupante, pero globalmente, como medida de salud pública para esta población, es importante que la radiación se limite al máximo posible».

Otra de las cosas que esta revisión ha clarificado es si existe una diferencia significativa entre tener una exposición momentánea a una radiación alta, como fue el caso de las bombas nucleares de Japón, o estar durante mucho tiempo, por ejemplo toda una vida laboral, expuesto a bajos niveles. La respuesta, tal y como señala a EL MUNDO David Richardson, autor del estudio publicado en el BMJ, es que no hay diferencia: «Nuestro estudio sugiere que una exposición a largo plazo de dosis baja es, al menos, tan arriesgado como una exposición instantánea de alta dosis«. Esto, según dice Muñoz, «es algo que no estaba claro».

Los estándares actuales son correctos

Con estos resultados cabe preguntarse si los protocolos actuales son los correctos o si habría que hacerlos más estrictos. A este respecto, David Richardson explica que su análisis «enfatiza que la exposición a la radiación ionizante en el lugar de trabajo debería mantenerse lo más bajo que sea razonable». No obstante, Muñoz explica que, en este sentido, los estándares actuales son los correctos: «En protección radiológica siempre se ha supuesto que no existe un umbral por debajo del cual no hay riesgo, y siempre se ha tomado como suposición conservadora lo que confirma este estudio».

Fuente: http://www.elmundo.es/

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