La Unción Triple
La Unción Triple

La Unción Triple

Dios quiere que seamos un líder que obtenga resultados y haga impacto sobre el mundo pero ¿Cómo puedo ser esa clase de líder? La educación ni las habilidades especiales le darán a su ministerio el poder que debe tener para transformar las vidas de las gentes ¿Qué podrá transformarlas?

La completa unción del Espíritu Santo únicamente confiere la unción celestial que necesita para cumplir su función. Dios nos ha hecho “reyes y sacerdotes para nuestro Dios” (Apocalipsis 1:6) él quiere que obtengamos el poder de reyes y la pureza de sacerdotes.

Es vital que experimentemos su unción a plenitud a fin de tener eso. “El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos” (Lucas 4:18)

Jesús lo hizo bien claro, que era porque el Espíritu Santo le había ungido que podía estar capacitado para tener un ministerio efectivo. La misma regla se aplica para ti y para mí. Isaías hablo acerca del poder de liberación de la unción “Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción”. (Isaías 10:27). Esta es la verdad, tenemos que tener el Espíritu Santo dentro de nosotros e impartir la unción plena para dirigir el pueblo de Dios y cumplir su voluntad en nuestra generación.

Las tres unciones

Aprendamos acerca de las tres unciones diferentes en el Antiguo Testamento:

  • La unción del Leproso
  • La unción del Sacerdote
  • La unción del Rey

La unción del leproso

La lepra era la enfermedad más espantosa en la antigua Palestina. Esa horrible condición consumía lentamente la carne de sus víctimas indefensas. El leproso exiliado de su comunidad, a fin de prevenir que otros se acercaran a ellos, los leprosos tenían que dar exclamaciones por donde quiera que fueran diciendo “INMUNDO, INMUNDO” la victima de esa enfermedad horrible, solo podía esperar una muerte lenta, dolorosa y prematura.

La lepra era un tipo de sombra del pecado; una lección objetiva grafica por medio el cual el Espíritu Santo representa de manera dramática el efecto consumidor y espantoso del pecado en la vida de una persona. La lepra revela el pecado y la verdadera naturaleza de Satanás, roban nuestras vidas, matándonos y destruyéndonos y arruinando nuestro ministerio.

La ley de la limpieza

Las reglas que fueron prescritas por Moisés para declarar al leproso limpio y curado, son un cuadro del Antiguo Testamento a través de Jesucristo. Todos los elementos de la experiencia de nuestra salvación están allí:

Derramando la Sangre. Un ave llevando la culpa del pecado, el derramamiento y aplicación de la sangre (la cual representa el sacrificio de Jesús derramando su sangre para pagar la culpa de nuestro pecado)
Arrepentimiento y Confesión. El arrepentimiento, confesión: (lo cual representa lo que debemos hacer para ser justificados o para ser declarados justos cuando nacemos de nuevo).

Derramar Agua. (simboliza el bautismo en agua)

La unción con Aceite. (lo que tipifica la obra del Espíritu Santo en la experiencia de nuestra salvación)

La ley de la limpieza aplicada a nuestras vidas.

  • Arrepentirnos. (tornarnos del pecado y la rebelión hacia Dios y a la obediencia de su palabra)
  • Confesar muertos pecados. A Dios y recibir su perdón. Si lo hacemos esto de corazón sincero, somos salvos (sanados) del pecado.
  • Ser bautizados. Entonces tenemos que obedecer a Jesús al aceptar ser bautizados en agua.
  • Experimentando la Unción del Espíritu Santo. Que da testimonio junto a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. (Romanos 8:16).

La unción con aceite

Significa colocar aceite o consagrar por medio de la aplicación de aceite. Después que el leproso era sano y obedecía las reglas de la limpieza, se presentaba ante el sacerdote levita para ser ungido con aceite. El aceite en el Antiguo testamento era símbolo del Espíritu Santo.

Cuando se ungía a una persona con aceite, se estaba representando el bautismo del Espíritu Santo sobre un creyente en Cristo para un propósito específico. Todo pecador experimenta la unción del leproso cuando nace de nuevo del espíritu “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”. (Juan 3:5).

Todo el que cree en Jesús la manera de su vivir al Señorío divino, de seguro experimentara una medida del aceite de la unción del Espíritu Santo. (Romanos 8:9). (1 Corintios 12:3). Estas escrituras confirman que nadie puede en realidad nacer de nuevo sin experimentar alguna medida de la obra del Espíritu Santo. Cuando somos bautizados en el Espíritu Santo, hay unción más plena.

C. Tres áreas de la vida afectadas

Y el sacerdote tomará de la sangre de la víctima por la culpa, y la pondrá el sacerdote sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho. Asimismo el sacerdote tomará del log de aceite, y lo echará sobre la palma de su mano izquierda, y mojará su dedo derecho en el aceite que tiene en su mano izquierda, y esparcirá del aceite con su dedo siete veces delante de Jehová. Y de lo que quedare del aceite que tiene en su mano, pondrá el sacerdote sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, encima de la sangre del sacrificio por la culpa. Y lo que quedare del aceite que tiene en su mano, lo pondrá sobre la cabeza del que se purifica; y hará el sacerdote expiación por él delante de Jehová”. (Levíticos 14:14-18).

La ley de la limpieza aplicada a nuestras vidas.

  • Arrepentirnos. (tornarnos del pecado y la rebelión hacia Dios y a la obediencia de su palabra)
  • Confesar muertos pecados. A Dios y recibir su perdón. Si lo hacemos esto de corazón sincero, somos salvos (sanados) del pecado.
  • Ser bautizados. Entonces tenemos que obedecer a Jesús al aceptar ser bautizados en agua.
  • Experimentando la Unción del Espíritu Santo. Que da testimonio junto a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. (Romanos 8:16).

La unción con aceite

Significa colocar aceite o consagrar por medio de la aplicación de aceite. Después que el leproso era sano y obedecía las reglas de la limpieza, se presentaba ante el sacerdote levita para ser ungido con aceite. El aceite en el Antiguo testamento era símbolo del Espíritu Santo.

Cuando se ungía a una persona con aceite, se estaba representando el bautismo del Espíritu Santo sobre un creyente en Cristo para un propósito específico. Todo pecador experimenta la unción del leproso cuando nace de nuevo del espíritu “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”. (Juan 3:5).

Todo el que cree en Jesús la manera de su vivir al Señorío divino, de seguro experimentara una medida del aceite de la unción del Espíritu Santo. (Romanos 8:9). (1 Corintios 12:3). Estas escrituras confirman que nadie puede en realidad nacer de nuevo sin experimentar alguna medida de la obra del Espíritu Santo. Cuando somos bautizados en el Espíritu Santo, hay unción más plena.

C. Tres áreas de la vida afectadas

Y el sacerdote tomará de la sangre de la víctima por la culpa, y la pondrá el sacerdote sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho. Asimismo el sacerdote tomará del log de aceite, y lo echará sobre la palma de su mano izquierda, y mojará su dedo derecho en el aceite que tiene en su mano izquierda, y esparcirá del aceite con su dedo siete veces delante de Jehová. Y de lo que quedare del aceite que tiene en su mano, pondrá el sacerdote sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, encima de la sangre del sacrificio por la culpa. Y lo que quedare del aceite que tiene en su mano, lo pondrá sobre la cabeza del que se purifica; y hará el sacerdote expiación por él delante de Jehová”. (Levíticos 14:14-18).

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