Las Finanzas Según las Escrituras
Las Finanzas Según las Escrituras

Las Finanzas Según las Escrituras

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mateo 6:33).
Jesús habló muchas veces sobre el dinero y la forma correcta de utilizarlo. A través de su Palabra nos enseña que no debemos hacer mucho énfasis en conseguirlo, pero tampoco debemos darle poca importancia. Dependiendo de cómo se maneje, el dinero puede convertirse en una maldición o una bendición. Algunos piensan erróneamente que el dinero es la raíz de todos los males. Lo cierto es que el problema surge cuando llegamos a tenerle “amor” al dinero: “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero.” (Mateo 6:24). A continuación discutiremos algunos principios bíblicos dirigidos al manejo del dinero y los bienes materiales.
El primer principio respecto al dinero y los bienes materiales que se lee en la Biblia es: Dios es el dueño de todo el mundo y de todo lo que hay en él. “De Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan.” (Salmo 24:1) Incluso Dios lo dice claramente en las Escrituras: “Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos.” (Hageo 2:8).
Recordemos que Dios es el verdadero dueño de todas las cosas y todos nuestros bienes, todo lo que poseemos proviene de Él. Inclusive, de todo lo que vendrá. El propietario de todas las cosas es Dios. Así lo afirma David: “Tuya es, oh Jehová …porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas.” (1Crónicas 29:11).
El segundo principio respecto al dinero y las posesiones es: todas las cosas provienen de Dios. La Biblia nos enseña que Dios no es solo el dueño de todas las cosas sino que, todo lo que recibimos proviene de Él. De hecho, la Biblia nos advierte: “Si no acuérdate de Jehová tu Dios, porque Él te da el poder para hacer las riquezas.” (Deuteronomio 8:18). Podemos trabajar mucho y hacer dinero, pero recordemos que Dios es quien da las fuerzas para lograrlo y todo lo que recibimos es porque Él nos lo da.
El tercer principio es: nosotros y todo lo que tenemos le pertenece a Dios. La Biblia nos enseña que le pertenecemos a Dios: “Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.” (Salmo 100:3). “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” (1Corintios 6:19-20).
En relación al diezmo y las ofrendas, las Escrituras prometen aumentar las bendiciones de quienes deciden obedecer estas enseñanzas. “Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; entonces tus graneros se llenarán en abundancia y tus lagares rebosarán de mosto.” (Proverbios 3:9-10). “Pero esto os digo: el que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.” (2 Corintios 9:6). “Y todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa por vara, el diezmo será consagrado a Jehová.” (Levítico 27:32). Es decir, Dios nos llama a devolverle una décima parte (10%) de lo Él ya nos dio. Nosotros debemos manejar nuestras finanzas con el restante (90%).

¿Qué nos dicen las Escrituras sobre la Administración del dinero?
No hagas del dinero tu dios. “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual, codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.”
(1 Timoteo 6:9). Ciertamente no es malo hacer dinero sino “amar” al dinero o afanarse en acumular riquezas. Algunos dejan de congregarse o incluso, abandonan su ministerio en la iglesia debido a su afán por obtener más dinero y aumentar sus bienes materiales
No tomes dinero prestado. “El que toma prestado es siervo del que presta.” (Proverbios 22:13). Cuando tomamos dinero prestado perdemos libertad financiera. Lamentablemente la mayoría de las personas llegan a la edad de retiro teniendo deudas, viéndose obligados a continuar trabajando para poder cumplir con sus compromisos económicos. Muchas veces Dios nos llama servirle y no podemos hacerlo a causa de nuestras deudas; es decir, es necesario trabajar para pagarle a nuestros acreedores.
No sirvas de fiador. “No seas de aquellos que se comprometen, ni de los que salen por fiadores de deudas.” (Proverbios 22:26). Dios nos advierte en contra de ser fiador por las deudas de otra persona. Cuando servimos de garantizador de una deuda, asumimos la responsabilidad del pago en caso de que el deudor principal por alguna razón no la paga. Muchas veces tratamos de ayudar como fiador a un amigo y terminamos perdiendo el dinero y el amigo.
Aprende a vivir con lo que Dios te provee. “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.” (Filipenses 4:11-12). Todos en algún momento de nuestra vida hemos pasado por alguna crisis económica, ya sea por desempleo, incapacidad o disminución de horas en el empleo. Las Escrituras nos dicen que debemos aprender a hacer ajustes en momentos de escasez económica y evitar asumir deudas.
Debemos hacer provisión. “Pero si alguno no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.” (1 Timoteo 5:8). “El hombre bueno deja herencia a los hijos de sus hijos.” (Proverbios 13:22). Dios bendice al que trabaja y busca el sustento para su familia. Además, es sumamente importante contar por lo menos con una cuenta de ahorros y un seguro que provea protección a la familia.
En conclusión, las Escrituras nos enseñan que Dios es el dueño de todas nuestras posesiones y debemos devolverle parte de lo que Él nos da. Manejar el dinero con discernimiento, discreción y control; contar con un plan de ahorro, plan de protección y evitar incurrir en deudas. Próximamente les traeremos unas recomendaciones básicas para el manejo adecuado de nuestras finanzas.

Por: Nancy Fuentes Negrón

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