Temas sobre Noviazgo y Matrimonio
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EL AMOR PUEDE ESPERAR HASTA EL TIEMPO CORRECTO. LA LUJURIA DEMANDA SATISFACERSE INMEDIATAMENTE.

¿Quieres que tu matrimonio este basado sobre el amor o la lujuria?

Dios dice que NO. La razón más importante que todo es: porque Dios dice que es pecado. Él no es un “quita placeres”; Cuando Él dice “no” es porque Él sabe que algo nos va a dañar y robar el verdadero placer futuro. “¿No sabéis que los injustos no heredaran el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios heredaran el reino de Dios. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, esta fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo? “1 Corintios 6:9, 18-20.

Dios nos dio una conciencia y es imposible desobedecer los mandamientos de Él sin sufrir las consecuencias. Y ¿cuáles son las consecuencias? Una es la culpabilidad. Posiblemente tus padres o tu pastor nunca sabrán de tu pecado, pero jamás podrás escapar de tu conciencia que te diga, “Culpable, Culpable”.

Más adelante hablare a los jóvenes que ya han pecado sexualmente, porque hay esperanza para ellos. Pero cuanto mejor es cuidarse en pureza y no tener que pasar por el largo y doloroso proceso de limpieza. Sexualmente un marido y su esposa, ellos son una sola carne.”

¡Perfecto eso es perfecto, es maravilloso, está dentro de lo normal, de lo legítimo! Pero mira cuán espantoso es que aquí se diga que “el que se une con una ramera es un cuerpo con ella”, y se cumple la palabra que dice “los dos serán una sola carne”, o sea, significa eso que no sólo puede ser una sola carne un matrimonio legítimamente constituido, sino también un hombre y una mujer solteros que fornican. Mira qué terrible es eso! Lo que en el matrimonio es una bendición, en la fornicación es una maldición ••

Cuidando el vaso

Vamos a ver ahora 1 Tesalonicenses 4:3-4: “Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación, que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor“. La Versión Moderna dice: “Que cada uno de vosotros sepa señorearse de su propio cuerpo en santificación y honra“. Noten ustedes que acá se dice “cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor”, y en la otra versión dice “cada uno se enseñoree de su propio cuerpo en santidad y honor”. ¿Por qué aquí dice “su esposa” y allí “su cuerpo”?

En el original griego la palabra que se usa allí es “vaso”. Dice: “Cada uno tenga su propio vaso en santidad y honor”, entonces, los traductores han pensado de la siguiente manera: como en 1 de Pedro se dice que la mujer es un vaso más frágil, ellos han dado por supuesto que aquí debe traducirse “esposa”. Pero ahí en realidad dice “vaso”, y el “vaso” a la luz de 2ª de Corintios y de muchos otros pasajes, incluido Timoteo también, es el “cuerpo”, es nuestro cuerpo, nuestro cuerpo es un vaso que contiene un tesoro, un tesoro en vasos de barro, este es el vaso de barro: el cuerpo, tomado de la tierra.

¿Qué es lo que significa “cada uno sepa señorearse de su cuerpo”? Significa que tú puedes tener dominio sobre tu cuerpo. Ése es el punto. De ti depende, amado, si tú lo entregas a la fornicación o no. Tú tienes poder para señorearte sobre tu cuerpo. Esto es “en Cristo”. Se está hablando a creyentes. Cristo en nosotros!

El triste saldo de la fornicación

Vamos ahora a Proverbios 5:1-6: “Hijo mío, está atento a mi sabiduría, y a mi inteligencia inclina tu oído, para que guardes consejo, y tus labios conserven la ciencia. Porque los labios de la mujer extraña destilan miel, y su paladar es más blando que el aceite; mas su fin es amargo como el ajenjo, agudo como espada de dos filos. Sus pies descienden a la muerte; sus pasos conducen al Seol. Sus caminos son inestables, no los conocerás, si no considerares el camino de la vida.”

Por favor, hagamos el contraste aquí entre “antes” y “después” del acto sexual, de esta fornicación. “Antes”, los labios de la mujer destilan miel y su paladar es más blando que el aceite. Pero “después de” la miel se transforma en ajenjo, y el paladar blando como el aceite, en una espada con dos filos; ¿su fin?, la muerte, el Seol. Todo eso, por 30 segundos de placer de la carne. O un minuto. Y eso es todo. La miel en ajenjo. El paladar suave y blando, en una espada de dos filos. Es así, exactamente.

¿Son lícitas las relaciones sexuales antes del matrimonio?

1 Corintios 6:13b dice: “Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. ” ¿Sabías tú que en la Biblia a las relaciones sexuales antes del matrimonio se les llama ‘fornicación’? Ese es el nombre correcto.

El mundo no le llama fornicación, porque el mundo quiere presentar esa relación como inocua, atractiva y placentera, y como que no deja ninguna secuela, ni produce ningún problema; es solamente una ‘interesante relación’, ‘un buen momento’, etc. Pero es una fornicación. Si hacemos un seguimiento en el Nuevo Testamento de los fornicarios, encontramos hasta en Apocalipsis que éstos son excluidos de todas las bendiciones que vienen.

No se puede concebir que un hijo de Dios sea un fornicario. Si alguno cae en fornicación, por supuesto, que tiene oportunidad para el arrepentimiento, pero sin duda que van a quedar secuelas: en su alma, en su corazón, en la otra persona. Las secuelas pueden se variadas, y tal vez la más terrible de todas, en lo que afecta a una tercera persona, sea un hijo. Dice: “El cuerpo no es para la fornicación”. Pablo le habla aquí a los corintios, a los hijos de Dios.

Este no es un mensaje para el mundo, sino para los hijos de Dios: “El cuerpo no es para la fornicación (y se refiere a este cuerpo), sino para el Señor y el Señor para el cuerpo”. Luego dice, en los versículos 18 y 19: “Huid de la fornicación, cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo, más el que fornica contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios y que no sois vuestros?”.

El mayor pecado: el pecado contra el cuerpo

Leamos también el 16 y el 20: “¿O no sabéis que el que se une con una ramera es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne… Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”. Aquí se habla de que hay que huir de la fornicación, (después vamos a ver que ante estas cosas tú puedes huir o no huir).

Lo que aquí se dice es que hay que huir, ¿y uno huye delante de qué? [Uno huye delante de un peligro! Yo creo que no es necesario decirte que huyas cuando ves a un león, ¡lo haces espontáneamente! Pero de este otro asunto probablemente tú no huyas espontáneamente, al contrario, te vas a sentir atraído, y por eso la Escritura dice: “Huid de la fornicación”.

Así como en otro lugar de las Escrituras dice: “Huye de las pasiones juveniles” (2 Timoteo 2:22). Aquí se dice algo que es privativo de la fornicación, que lo diferencia de cualquier otro pecado. ¿Qué es eso?¿ Y cuál es la gravedad de este pecado por sobre otros? Es que el que fornica, peca contra su propio cuerpo, en cambio los otros pecados están fuera del cuerpo. Ustedes saben que en la cópula sexual entre un hombre y una mujer se produce la unión de ambos. Fíjate que la Escritura dice que en el matrimonio ambos serán una sola carne. Perfecto. Tú podrás decir: “Claro, en el momento en que se unen

Quiero casarme… ¿Qué debo tener en cuenta?

Muchas cosas se podrían decir sobre este asunto, pero aquí sólo tocaremos lo que, a nuestro parecer, es lo fundamental.

Proverbios 19:14: “La casa y las riquezas son herencia de los padres; más de Jehová la mujer prudente.”

Los padres pueden dejarle en herencia casa y riquezas, pero ¿de dónde viene la mujer, la esposa? No es herencia de los padres. Es un regalo de Dios. De la misma manera que Dios formó a Eva para Adán, Dios tiene en su corazón la esposa para ti varón, a su tiempo. Si te apresuras, y buscas por ti mismo, tal vez te equivoques.

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