¡URGENCIA DE SANTIDAD!
¡URGENCIA DE SANTIDAD!

¡URGENCIA DE SANTIDAD!

La santificación es algo más que una bendición, es la posesión de una Persona; es el desplazamiento del yo. A lo largo del recorrido bíblico vemos que las personas u objetos que fueron santificados (separados para Dios) lo fue por consecuencia de un toque divino por el Santo. Nosotros en nuestra esencia no podemos santificarnos, sólo con una transformación del Santo podemos serlo.

Pongo en duda la norma establecida por el pensamiento cristiano de lo que es una persona santa, pues lo menos que puedo comprender es que la santidad sea una experiencia de emoción, cuando el proceso de santificación es duro y doloroso que traspasa la línea emocional, es un quebrantamiento de alma y espíritu. La evidencia real de un estado de santidad no es sinónimo de un éxtasis emocional, sino una descentralización del yo. El vivir para el yo es la esencia de toda “anti-santidad.” Es por eso que la descentralización del yo por el desplazamiento por Cristo abre el camino para la santificación. El famoso escritor que se le adjudica la mayor autoría de los libros del Nuevo Testamento dijo: “Mi yo ha sido crucificado con Cristo, ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.” (Gálatas 2:20), ¿qué mejor muestra que esa? El mejor indicador para saber si estás siendo santificado es reconocer que tienes que crecer en humildad, mansedumbre, sumisión, quebrantamiento y renuncia al yo.

Con mucho respeto y temblor, veo que nuestras iglesias en general, se siguen llenado de líderes que aspiran al crecimiento del yo y desplazan completamente la figura de Cristo. El efecto de ello lo vemos en las contiendas y pleitos dentro del cuerpo de Cristo. Se prefiere vivir una santidad de apariencia que se demuestre ante un éxtasis emocional desde el púlpito y no en intimidad. Lamentablemente, las esferas eclesiales se siguen contagiando por la “anti-santidad” (que no es un espíritu satánico, es un problema del ego) disfrazada de santidad, por eso desde mi lugar de oración clamo por una urgencia de santidad a la Iglesia de Cristo, no podemos vivir predicando de un Cristo que lo hemos desplazado de nuestra vida, ¡es idolatría! Cristo a través de mí grita: ¡URGENCIA DE SANTIDAD!

Peter Rivera Jr.

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