¡Sirviendo con amor manifestamos el sueño de Dios!
¡Sirviendo con amor manifestamos el sueño de Dios!

¡Sirviendo con amor manifestamos el sueño de Dios!

¡Valora y ama el ministerio en el cual Dios te ha posicionado!

SI ESTÁS SIRVIENDO EN EL ESTACIONAMIENTO: Organiza y estaciona los carros con gozo y beneplácito. Que la persona que llegue a la iglesia vea en usted algo único y diferente que lo haga olvidar una mala experiencia estacionando su carro en cualquier otro lugar.

SI ESTÁS SIRVIENDO DE UJIER: Reciba con amor, con una gran sonrisa y un fuerte abrazo a quien llegue a la iglesia. Este simple gesto puede significar mucho en un viejo o nuevo creyente. El recibimiento de un ujier en una iglesia en Puerto Rico fue en gran medida lo que me mantuvo asistiendo a esa misma iglesia por un tiempo determinado.

SI ESTÁS SIRVIENDO DE ESCUDERO: Cuide y Proteja con celos la vida y el entorno de la familia Pastoral. Tiende a ser un ministerio atacado, pero que nada ni nadie te desenfoque de donde Dios, y no el hombre, te ha ubicado y posicionado.

SI ESTÁS SIRVIENDO EN EL SONIDO: Ore sin cesar para que a través del sonido fluya una fuerte unción de Dios. Que nada sea impedimento para que el pueblo experimente su presencia y su poder sobrenatural.

SI ESTÁS SIRVIENDO EN LA LIMPIEZA: Hágalo con amor, pues es el lugar que Dios nos ha entregado para juntos alabar y glorificar su nombre. No todo el mundo tiene la dicha de tener un lugar de exaltación y adoración. Muchos lugares en el mundo sueñan con tener uno. Valora lo que tienes.

SI ESTÁS SIRVIENDO EN EL LIDERATO: Asume con responsabilidad y honra tu posición. No cargas un título universitario, cargas algo mayor, por ende, tu compromiso con el pueblo es aún mayor. Conéctate con Dios de tal manera que cada palabra que salga de tu boca venga directamente de él y no sea una mera expresión emocional.

SI ESTÁS SIRVIENDO EN LA ADORACIÓN: Relaciónate de tal manera con Dios que ello provoque el fluir de una adoración dulce y fresca que conecte al pueblo a su presencia. ¡No es una tarima, no eres un artista, ES EL ALTAR DE DIOS!

SI ESTÁS SIRVIENDO EN LA ADMINISTRACIÓN: Honra a Dios aplicando los principios para una sana administración. Que la honradez, la lealtad y confidencialidad sean los que hablen por usted.

Si te encuentras sirviendo en algún ministerio en la iglesia en la cual te congregas, recibe mis felicitaciones.  No todos tienen la valentía, el coraje y la entrega para caminar y correr con el ministerio que Dios les ha entregado.  Si en algún momento has pensado en el desánimo, que no ha valido la pena o quizás te ha faltado una palabra de aliento y motivación, déjame decirte, Dios no se ha olvidado de ti y tu recompensa está a la vuelta de la esquina.  Continúa entregándole con amor tus talentos, dones. virtudes y servicios, y parte de la herencia qué Él ha prometido te será entregada. Colosenses 3:23-24

¡Dios merece una Iglesia sana, ética y madura! ¡Nos compete a todos trabajar por ello!

Por: Gabriel Martínez-Rivera

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