“Nuestra fuerza es Dios”: Jeanine Áñes asume la presidencia de Bolivia con Biblia en mano

“Que Dios bendiga Bolivia, que nos ilumine, nos dé fortaleza”. Así comenzó su discurso la líder opositora boliviana, Jeanine Áñez, quien se dirigió a una multitud desde el palacio presidencial después de que ella se declarara presidenta interina del país luego de la renuncia de Evo Morales.

 “Muchas gracias a todos los bolivianos por tener esa fe” dijo la senadora de la oposición, “y mi compromiso es el de volver la democracia a este país, la tranquilidad al país, voy a trabajar este corto tiempo porque los bolivianos merecen vivir en libertad, merecen vivir en democracia y nunca más se les robe el voto”

Su discurso lo dio con una Biblia en sus manos. “Esta biblia es muy significativa para nosotros, nuestra fuerza es Dios, el poder es Dios. Que Dios los bendiga queridos hermanos bolivianos”, enfatizó frente un gran grupo de personas que cantaban “si se pudo”.

Aún no estaba claro el apoyo que podría reunir Áñez, a la que los seguidores de Morales acusaron de intentar usurpar el poder.

La senadora, defensora de los derechos de las mujeres y expresentadora de televisión, parecía estar en una posición delicada. Se declaró presidenta pese a no tener quorum suficiente en el Senado, después de que el partido de Morales boicoteara la sesión, y nadie le tomó juramento antes de que apareciera en un balcón del antiguo palacio presidencial ataviada con la banda presidencial.

“Mi compromiso es devolver la democracia y tranquilidad al país”, dijo. ““Voy a trabajar este corto tiempo porque los bolivianos merecen vivir en democracia y que nunca más se les robe el voto”.

Morales renunció el domingo al cargo presionado por el jefe del Ejército de Bolivia, tras semanas de protestas violentas alimentadas por las acusaciones de fraude en las elecciones del 20 de octubre, que dijo haber ganado.

Aunque Áñez se reunió con el general Williams Kaliman, comandante de las fuerzas armadas, no estaba claro cuánto apoyo podría recabar de otros núcleos de poder.

Aun así la líder de oposición siguió adelante de todos modos, alegando que Bolivia no podía esperar y quedarse en un vacío de poder. Varios miembros del gobierno dimitieron después del exmandatario, dejando vacantes los únicos cargos públicos mencionados en la Constitución como sucesores del presidente: el vicepresidente, el jefe del Senado y el jefe de la Cámara de Diputados.

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