Mamá con cáncer se niega a abortar bebé y ocurre un milagro: «Mi hijo estaba en el libro de la vida»
Mamá con cáncer se niega a abortar bebé y ocurre un milagro: «Mi hijo estaba en el libro de la vida»

Mamá con cáncer se niega a abortar bebé y ocurre un milagro: «Mi hijo estaba en el libro de la vida»

Al ser diagnosticada con cáncer durante su segundo embarazo, Courtney Mitchell y su esposo encuentran en la Biblia la fuerza para creer que Dios estaba en control de todo.

Para Courtney Mitchell, estar contra del aborto siempre pareció algo «fácil». Su postura en favor de la vida y los derechos de la persona no nacida era algo tan claro como la luz del sol, pero sus convicciones se vieron probadas cuando descubrió que en su segundo embarazo ponía en riesgo su propia vida.

«Estar en favor de la vida siempre fue algo muy sencillo para mí. Fui criada por una madre que era parte de la generación que protestaba y oraba a las afueras de las clínicas de aborto. Cuando era adolescente, escribí cartas a senadores en solicitud con mi postura en contra del aborto. También, he trabajado como voluntaria en apoyo a mujeres embarazadas en crisis», dijo.

«Nunca hice nada de lo anterior para ganar elogios. Lo hice porque siempre pensé que era lo correcto. Estos temas era temas muy claros para mí», añadió.

Courtney confesó que su posición sobre el aborto se tornaba un poco brumosa cuando luchó para asuntos tales como violación, incesto o para salvar la vida de la madre. Sin embargo, la necesidad de clarificar esta posición vino cuando ella se enteró que tenía cáncer durante su segundo embarazo y que su hijo podía morir poco después del nacimiento, debido a la sospecha de una anormalidad cromosómica.

«Tenía 20 semanas de embarazo de mi hijo Eli, cuando recibimos la noticia. Ese día estábamos allí a causa de una cita de rutina para hacerme un ultrasonido de rutina para conocer el sexo del bebé. En cierto momento estábamos eufóricos y entre abrazos, felices por la llegada de nuestro segundo hijo. Pero entonces, nuestro mundo se detuvo completamente», dijo, señalando que el médico fue tajante durante la prueba de ultrasonido. «El niño no sobrevirá, nos dijo el médico».

Los doctores decían que Eli tenía poco menos de 1% de posibilidad de supervivencia e incluso, estaban sorprendidos de que él estuviese vivo en ese momento.

«Incluso si por algún milagro sobreviviera, va a nacer con un síndrome llamado triploide [anomalía cromosómica]», informaron los médicos a la pareja.

Los médicos explicaron que este síndrome era incompatible con la vida y la mayoría de los bebés que nacen con el, mueren inmediatamente después del parto.

«Mi corazón se rompió en 1 millón de pedazos. Mi esposo Chris y yo llorábamos abrazados. Anhelábamos a este bebé. Nosotros ya lo habíamos imaginado junto a su hermano Rhett (que tenía 9 meses de edad en el momento) creciendo y siendo mejores amigos. Ya amábamos al bebé», dijo.

El médico también le expresó a la pareja su preocupación por la salud de Courtney, habían descubierto un cáncer en su placenta. La enfermedad podría propagarse a otros órganos vitales.

«Me dijeron que yo corría serios riesgos. Que tenía cáncer en mi placenta y esto se extendería a mi cuerpo, cerebro, pulmones e hígado, embarazada de Eli». «Corría el riesgo de convulsiones y accidentes cerebrovasculares, ceguera y, por último, podría morir. Me advirtieron que mis síntomas podían aparecer rápidamente y sin previo aviso.

Entonces, Courtney, ante una propuesta, quedó aún más afectada.

«Me recomendaron que yo abortara mi bebé inmediatamente para iniciar quimioterapia lo más pronto posible», dijo. «Sentí que no tenía ninguna opción. Todo hacía sentido perfectamente y parecía como que era la única decisión lógica. ¿Pueden creerlo? Considerando durante medio segundo abortar a mi hijo. Yo, el gurú pro-vida».

Dios en control

Pero la madre dijo que la palabra de Dios le trajo consuelo en ese momento difícil y le recordaba que estaba a cargo de todo.

«Las palabras del Salmo 139:16 vinieron a mi cabeza: «Tus ojos veían mi embrión, todos mis días fueron trazados, y se escribieron en tu Rollo, cuando aún no existía ninguno de ellos.» dijo. «Sabía que el Señor tenía los días de Elí en su libro de la vida. ¿Quién era yo para tratar de cambiar eso? Mis días estaban también en ese libro y nada, ni el cáncer o embarazo de alto riesgo podría terminar con ellos».

Courtney dijo que su esposo no consideraba el aborto como una opción, y ambos decidieron tomar los riesgos del embarazo.

«Miré a mi esposo, él tenía el mismo aspecto determinado y él le dijo al Doctor, este aborto no es una opción para nosotros».

Así comenzó la lucha por la supervivencia de Eli y Courtney: madre e hijo superando los obstáculos que planteaban las enfermedades.

«Llegué a las 24 semanas,me dieron unas inyecciones de esteroides que me ayudaron a desarrollar los pulmones del bebé, la preparación para su llegada prematura. Casi lloré cuando uno de los médicos finalmente mencionó al bebé y cómo tenía que ser supervisado de cerca», dijo la madre. «Hicieron dos ultrasonidos a la semana y cada uno de ellos fue asombroso, Eli estaba creciendo normalmente y todavía estaba vivo».

A pesar de los avances, el riesgo era todavía grande para la madre y el hijo.

«El médico se reunió con nosotros esa noche para discutir los riesgos. Todavía no sabía si Eli tenía síndrome de triploide o no, no queríamos hacer pruebas invasivas para ponerlo aún más en riesgo «informó.

«Nos dijo que estaban listos para hacer una transfusión de sangre, tuvieron que cortar mi placenta para Eli y podía sangrar. Mi placenta era 5 veces mayor que el tamaño normal. Quizás tendrían que quitármela porque había una posibilidad de la placenta había invadido mi pared uterina», añadió.

Pero finalmente ocurrió el nacimiento de Eli y el milagro se hizo evidente, cuando madre e hijo fueron finalmente diagnosticados por los médicos.

«El día 1 de abril, nació nuestro pequeño Elijah Lewis Mitchell. Pesaba poco más de una libra y pude besar a su cabecita, que estaba cubierto de pelo negro, antes de que se lo llevaran a la unidad de cuidados intensivos neonatales», dijo.

«Cuando el médico entró en la sala de recuperación y nos dijo: «Creo que podemos tener su diagnóstico.» Nos indicó que estaba libre de cáncer y unas semanas más tarde, la prueba genética de Eli salió negativa a cualquier anomalía. ¡Estábamos totalmente limpios y sanos! Nos sorprendimos al ver todo lo que el Señor había hecho», celebró.

Fuente: guiame.com

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